Restless

Miércoles 30 de Septiembre de 2009
Martes 29 de Septiembre de 2009
Restless /Capitulo uno: 23 de Noviembre [Nicholas]
Me desperté exaltado después de aquella pesadilla, tenía la frente y el cuello sudoroso, me quite la camisa y me levante por un vaso con agua, trate de calmarme ,quise encender el televisor pero no pude encontrar el control remoto y el botón directo del aparato estaba descompuesto , me quede ahí parado y escuche un ruido que provenía de fuera, así que, mire hacía la ventana que daba vista al cementerio, y vi que se encontraban un grupo de 5 personas enterrando a un difunto, parecían normales, estuve a punto de regresar a la cama cuando de pronto sentí un escalofrío recorrer mi espalda y aquel grupo de personas volteo su cabeza hacía mi, era imposible que sucediera ya que la distancia de mi departamento hasta ahí era lejana, me aparte precipitadamente y me quede fijo como estatua, tal vez no me miraban a mí, y si lo hicieran, ¿cómo sabían que estaba allí?, asome la cabeza un poco y aun seguían en la misma posición, esta vez estaba seguro de que era a mí a quien veían, me miraban fijamente, parecían una especie de estatuas, en ese momento desee seguir soñando. Aparte la cabeza de nuevo, pasaron unos segundos y me atreví nuevamente a mirar, ahora se encontraban móviles, es más, parecían casi robóticos sus movimientos e iban muy aprisa, note también que no era un cadáver humano lo que estaban ocultaban bajo la tierra, parecía extraño, era demasiado largo para ser una persona, o al menos eso pensé, y tenía los dedos extremadamente largos y de un tono grisáceo, pero no estaba seguro, podría estar distorsionando la imagen por la distancia, -¡ojala y sea eso!- Dije para mi mismo en un susurro y de repente sonó la alarma del despertador, pegue un brinco del susto y el vaso de cristal se me resbaló de las manos causándome unas leves cortaduras en los dedos de los pies los cuales llevaba descubiertos, me dirigí rápidamente a apagarlo, creí que había quitado la alarma ayer, analicé, el reloj marcaba las 5:00 am, me volví a la ventana a seguir husmeando y me tomo por sorpresa de que no había nadie ya, no me había ausentado mucho tiempo, así que me puse una sudadera y baje para ver que sucedía.
Recorría las escaleras muy deprisa, estaba ansioso por saber quién o qué era eso que estaban enterrando u ocultando tal vez, llegue a la puerta del edificio donde me detuve a pensar en lo absurdo de mi acto, pero no me importo, y corrí hasta el cementerio, la puerta de ahí siempre estaba abierta, el cementerio nunca me había parecido atemorizante, así que, entre y me puse a buscar la lapida, estaba en eso cuando tropecé con una vara, caí con la cara hacía abajo y al levantarla ahí estaba, era esa la indicada, lo supe porque daba directo a la ventana a mi apartamento, me levante y me quite los pedazos de hojas y ramitas que tenía en la ropa, me acerque lentamente y leí lo que decía la inscripción -Nicholas James Smith- me quede estupefacto y después reí, y me dije a mi mismo, -esto debe ser una broma o algo así- , ¿cómo habían escrito mi nombre ahí? Pero después razone y dije para mí en voz alta - ¡Puede haber muchos más Nicholas James Smith en el mundo!- y ahí estaba de nuevo el escalofrío en mi espalda, no me pude contener y solté una carcajada nerviosa. Me quede allí pensando y me pregunte porque había bajado a ver, nunca me ah interesado nada que no fuera yo, y reí de nuevo por aquel razonamiento, me senté en el césped, sentía mi corazón palpitar más rápido de lo normal, moví lentamente mi mano izquierda y sentí en el dedo índice un pequeño rose, se sentía frio, era un anillo, lo tome bien y lo observe, no tenía inscripciones ni nada, era de oro y se parecía al que me había regalado mi padre, así que quise ver la similitud que había entre estos dos, pero al voltear la mirada a mi mano derecha note que el anillo no lo llevaba, me pare de un brinco y busque dentro de mis pantalones, en la sudadera y en el césped, pero no encontré nada, camine con expresión de rareza de nuevo a casa mientras seguía buscando el dichoso anillo, tal vez se me había caído por ahí, esta vez subí las escaleras lentamente, parecía que era lo más lento que las había subido y en ningún momento deje de mirar aquel anillo, abrí la puerta de mi apartamento y entre tropezándome con la mesa que estaba al lado de la puerta, lo que hizo que dejara de mirar aquel objeto, me dirigí a mi mesa de noche que estaba a un lado de mi cama y busque mi anillo pero no encontré nada, mire en la cama, la cocina, la sala, debajo de los sillones, eh incluso dentro del refrigerador, desesperado me senté en el piso, estaba desconcertado, nervioso y tenía miedo, recordé el vaso roto de la mañana, me levante de nuevo para limpiar el desastre y me encontré con un pedazo de papel en el piso, justo debajo de donde me encontraba sentado, llevaba un número telefónico, y al perecer el nombre del dueño, un tal Louie Jackson y por más que trate de recordar no me vino a la mente ningún Louie, ni mucho menos un Jackson. Volví a seguir mi instinto lo que había provocado que bajara en la mañana y marque el número, sonó varias veces y respondió la contestadora - Hola, por el momento no me encuentro en casa pero puedes dejar tú mensaje... - la voz era un poco ronca, y definitivamente era un hombre, no parecía nada amable y perdió mi atención, estuve a punto de colgar cuando escuche lo siguiente: - ... a menos que seas Nicholas Smith, si eres tú te espero hoy 23 de noviembre a las 8:00 am en el café de la calle Dorian- el tono de su voz cambio en esa parte, parecía burlarse de algo, me sorprendí de escuchar mi nombre, marque nuevamente para ver si era real y escuche el mismo mensaje, y ahí me quede unos momentos. Me fui directo a mi habitación y me acosté en la cama asustado, parecían cosas triviales, simples coincidencias, no podía, obviamente ser el Nicholas de la inscripción en la lapida, y no podría ser yo la persona que ese tal Jackson buscaba, ni siquiera lo conocía.
Me quede recostado boca abajo en la cama, sentí que paso una eternidad cuando escuche de nuevo el despertador, voltee la cabeza y allí decía 7:45, -estúpido reloj- grite, estaba asustado como nunca en mi vida, y ¿quién era ese tal Louie? Me pregunte una vez más, tal vez sería buena idea ir, tal vez no, así que decidí levantarme y ducharme, sabía cuál era el café que había mencionado, ¿Qué podía perder? Salí del baño me cambie tome las llaves del auto y salí.
@Emmily. escrito original
su copia es delito.
Sábado 26 de Septiembre de 2009
BIENVENIDO!